Los socialistas han decidido pasar página cuanto antes de las polémicas suscitadas por la crítica lanzada por el ministro de Transformación Digital, Óscar López, contra el ex presidente de Aragón, ya fallecido, Javier Lambán, y por la arremetida del ex presidente del Gobierno Felipe González contra la política y los pactos de Pedro Sánchez. Por el contrario, los populares están decididos a exprimirlas conscientes de que con ambas se ha abierto una herida dentro de las filas del adversario.
Ni el presidente del Gobierno ni su número dos, la vicepresidenta, María Jesús Montero, han hecho ninguna mención a las palabras de López ni para reprocharlas ni para defender al ex presidente aragonés. El mismo silencio ha guardado la secretaria de Organización del partido, Rebeca Torró. Sánchez, por su parte, ha optado por callar tanto ante el caso de López como por el de González manteniendo la misma actitud ajena que ha tenido tras los fracasos electorales en Extremadura y Aragón.
El presidente, ayer, se encontraba en Munich participando en la Conferencia de Seguridad, un ámbito ciertamente inadecuado para referirse a los problemas de su partido, pero Montero sí participó en un acto de tinte electoral en la localidad sevillana de Dos Hermanas en el que, a cuenta del problema de vivienda, que atribuyó a los gobiernos populares, se explayó en la crítica a Feijóo y al presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, al que acusó de «echar el culo p’atrás» desentendiéndose de las reclamaciones de la ciudadanía, pero no dedicó ni una palabra al malestar generado en una parte del socialismo por el ataque de López contra Lambán ni por el revuelo suscitado por las palabras de Felipe González, a quien el ministro Ángel Víctor Torres llegó a instar a irse del partido.
En terreno rival sin embargo, los pronunciamientos han sido muchos. Desde Feijóo, que aseguró compartir las reflexiones de González y, después, calificó de «desgracia» que en el PSOE haya sitio para personas como Óscar López y no para Javier Lambán, hasta el vicesecretario general, Miguel Tellado, que tachó de «despreciables» las palabras de López y recalcó que por ellas debería dimitir.
Ayer fue el turno de la vicesecretaria de Sanidad, Carmen Fúnez, quien en declaraciones a los medios cuestionó la actitud de los socialistas preguntándose: «¿Qué se puede esperar de un partido político que está humillando y faltando al respeto a los que han sido sus referentes?».
Los populares están dispuestos a meter el dedo en ambas llagas poniendo de manifiesto que el PSOE se ha convertido en un partido de «culto al líder» en el que «no se tolera a los discrepantes». Y ponen como ejemplo al fallecido Lambán; al presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, y al ex presidente Felipe González, recalcando que los tres, a diferencia de Sánchez, sí pueden exhibir un historial de apoyo ciudadano y victorias electorales.
