El presidente Sánchez atendiendo a los medios en Montenegro.
El presidente Sánchez atendiendo a los medios en Montenegro.AFP

Es un utensilio de cocina sobre el que no repara mucha gente y que tampoco acapara atenciones, pero práctico, sobre todo para evitar enguarrar. La cubierta para microondas o protector antisalpicaduras evita que todo el electrodoméstico se manche por dentro al calentar algo. Todo queda concentrado dentro de la tapa y evita que salte. En plena ebullición de la investigación sobre las llamadas cloacas del PSOE, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, han decidido evitar que el salpique les alcance. Ambos públicamente trasladan «confianza en la profesionalidad y la honestidad» en Mercedes González, directora de la Guardia Civil. Ahora mismo, aunque quisieran, no pueden cesarla porque sería reconocer su implicación en la presunta trama. Pero, al tiempo, descargan en ella la responsabilidad de la mentira sobre las reuniones con Leire Díez y lo que, en su caso, pudiera haber hablado o acordado. Además, de poner el foco de las explicaciones.

Gónzalez es una persona muy cercana a Sánchez. Se conocen desde hace muchos años. De hecho, su designación como máxima responsable de la Benemérita es una decisión que fuentes socialistas atribuyen directamente al jefe del Ejecutivo y no al titular de Interior. Ha sido, entre otros cargos, delegada del Gobierno en Madrid o diputada en el Congreso. Pero en un contexto de investigaciones judiciales que cercan al Ejecutivo y al PSOE, con socios como el PNV y Junts sembrando dudas sobre la continuidad de la legislatura, la orden dada por Sánchez es resistir y batallar para que nada « impugne la labor de un Gobierno que está haciendo que España hoy goce de uno de los mejores momentos de los últimos 40 o 45 años de nuestra historia democrática».

Y ese cometido incluye el tratar de encapsular las llamadas cloacas del PSOE, intentando evitar que escalen aún más. Porque algún lamparón hay ya. En el informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil hay distintas alusiones al «one», que la Guardia Civil interfiere que podrían referirse a Sánchez.

«Me remito al comunicado de la directora de la Guardia Civil»; «lo que me dijo ella»; «en ningún momento ella me dijo»; «la directora de la Guardia Civil dio ayer las explicaciones»… son algunas de las fórmulas que emplearon Sánche y Marlaska para que el haz de luz se dirigiera hacia González y no a ellos.

Marlaska y Sánchez, en plena tormenta, exhibieron públicamente «confianza» en González, pero introduciendo matices. Siempre importantes. La modulación de la confianza aumenta la presión y la incertidumbre sobre el futuro de la directora de la Guardia Civil. «Si hubiera habido alguna relación o hubiera algún tipo mínimo de pruebas sobre alguna conversación, alguna reunión relativa a la trama y no se me hubiera trasladado, evidentemente, conllevaría otra respuesta por mi parte», apuntó el ministro sobre la versión que le habría trasladado González de sus encuentros con la fontanera Díez.

Sánchez sigue la estela de Marlaska, situándole como una suerte de segundon cortafuegos tras la directora de la Guardia Civil. «Desde el Gobierno y desde Interior se ha manifestado la confianza en la profesionalidad y la honestidad de la directora y, por tanto, solo puedo apoyar esas declaraciones y trasladar esa confianza y apoyo en la directora, que está haciendo un trabajo muy positivo».

Pero Marlaska deja abierta la posibilidad de que si hay novedades en la investigación o la versión cambia respecto a lo que hay ahora, la defensa de González puede variar. Porque ya ha sucedido, tras negar las reuniones con Díez y confirmarlas tras conocer el sumario. «Mientras esos encuentros hayan sido en la forma descrita, y yo no tengo por qué negarlo, porque no tengo por qué dudar… Otra cuestión es si no obedeciera eso a la realidad o a la verdad de ese comunicado».

La estrategia es clara. Sánchez, a su llegada a Tivat (Montenegro) para participar en la Cumbre UE-Balcanes Occidentales se fue directo a la zona de la prensa española y sin prisa alguna respondió a todas las preguntas, en una atención más que larga que otras comparecencias. De hecho, antes de las cuestiones fue él quien directamente aludió a la investigación de las cloacas del PSOE. «Nunca he conocido ni nunca se me ha informado sobre las andanzas de la señora Leire Díez y si no se ha hecho es porque nunca lo hubiera tolerado». Era el mensaje y la estrategia decidida en un contexto de presión política y social. Fuentes gubernamentales explican que hay mucho «ruido» y que como se les habían exigido explicaciones, era una oportunidad para intentar trasladar «tranquilidad» y despedar «dudas». Puesta en escena de distancia y desconocimiento. «Que los ciudadanos no tengan ningunda duda al respecto».

La UCO, en su escrito, deduce que las cloacas del PSOE estaban «dirigidas» por Santos Cerdán, ex secretario de Organización del PSOE y ex lugarteniente de Sánchez, y por la ex militante Leire Díez, que además de las reuniones confirmadas con la directora de la Guardia Civil mantuvo también contactos, entre otras personas, con Cristina Narbona, presidenta del partido. La clave de bóveda es si Sánchez conocía esta presunta trama o si trasladó alguna orden. Él lo niega. «En absoluto». Es más, confiesa sentirse «indignado», «decepcionado» y «preocupado» por todo lo conocido.

por Admins