El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) ha anulado la decisión del Parlamento Europeo de retirar la inmunidad al ex president Carles Puigdemont y los ex consellers Toni Comín y Clara Ponsatí. La decisión no tiene efectos prácticos sobre Puigdemont, que actualmente no es eurodiputado y aguarda otra sentencia del TJUE: la que resolverá si la Ley de Amnistía choca con la normativa europea.
El motivo de la decisión notificada este jueves no es de fondo, sino que responde a la designación del ponente de los suplicatorios de suspensión, Angel Dzhambazki. El eurodiputado búlgaro era miembro de Conservadores y Reformistas (ECR), el mismo grupo de Vox, un partido que impulsó la causa penal contra Puigdemont en el Tribunal Supremo. Esa circunstancia pone en entredicho su imparcialidad, lo que lleva al TJUE a rectificar la decisión inicial del Tribunal General, que lo consideró irrelevante y dio validez a la suspensión votada por la Eurocámara.
Tras el referéndum ilegal de octubre de 2017, Puigdemont huyó de España y de la causa abierta en el Supremo. En 2019 fue elegido eurodiputado. A petición del Alto Tribunal español, en 2021 la Eurocámara votó retirarle la inmunidad para que pudiera ser juzgado. Dos años más tarde, el Tribunal General desestimó los recursos de Puigdemont y sus dos consejeros.
Ahora el TJUE anula la sentencia del Tribunal General y las tres decisiones del Parlamento Europeo referidas a Puigdemont, Ponsatí y Comín. Solo este último fue elegido eurodiputado -aunque no ha recibido el acta- y podría llegar a beneficiarse de la decisión. La decisión es contraria al criterio que había mostrado el abogado general del tribunal, que había pedido la desestimación de los recursos.
El TJUE recuerda en su sentencia que el Parlamento ya exige que el ponente que instruya un suplicatorio de suspensión de la inmunidad no puede pertenecer al grupo político que el diputado cuya situación se examina. Eso debe llevar, por «coherencia», a que tampoco puede pertenecer a un grupo político alguno de cuyos miembros han promovido el proceso penal contra el diputado cuya inmunidad se examina. Mientras se examinaba el caso de los tres huidos del procés, cinco diputados de Vox formaban parte del mismo grupo que el ponente de los asuntos.
Añade el TJUE que hay otro elemento que lleva a cuestionar la imparcialidad. En marzo de 2019, la persona que sería posteriormente designada ponente organizó un evento con la intervención del secretario general de Vox, Ignacio Garriga, sobre el tema «Cataluña es España». En ese acto, Garriga concluyó su discurso con un «¡Puigdemont a prisión!». El Parlamento Europeo alegó que no había nada que indicara que el ponente aprobara específicamente esas palabras.
«En aquel momento, el partido Vox ya había entablado el proceso penal de que se trata. Por tanto, la organización de ese evento era indicativa no solo de un apoyo a las ideas políticas de dicho partido sobre la situación en Cataluña, sino también de una posición favorable al procesamiento de los diputados», dice la sentencia, que con todo ello concluye que «la designación del ponente era contraria a la exigencia de imparcialidad».
Con ello se habría violado el derecho de los tres recurrentes a «una buena administración», recogido en la Carta de los Derechos Fundamentales de la UE y que establece que las instituciones, órganos y organismos de la Unión deben tratar los asuntos «imparcial y equitativamente y dentro de un plazo razonable».
«Contundencia insólita» y «gran trascendencia»
Y unas horas después de conocerse la sentencia, Puigdemont ha comparecido en el propio Parlamento Europeo junto con Comí. El prófugo de la Justicia ha afirmado que la sentencia tiene una «gran trascendencia» y que la contundencia es «insólita», algo que, sin embargo, no acaba de ajustarse del todo a la realidad. Porque, por una parte, lo dictaminado por el TJUE no le afecta en absoluto. Y, como ya se ha apuntado, el defecto es de forma, no de fondo.
«Supone una bofetada muy dura al Parlamento Europeo, que ha visto cómo se le han anulado unas inmunidades porque estaban viciadas, políticamente viciadas, ya que se levantaron las inmunidades de tres eurodiputados con una clara falta de imparcialidad y, por tanto, en un proceso políticamente viciado», ha proseguido Puigdemont.
Comín, por su parte, ha señalado que la sentencia «no condena solo al Parlamento, condena al PP español, condena a aquel partido que se llamaba Ciudadanos y que hoy ya no existe, condena a Vox y, por tanto, es una derrota de los autoritarios españoles«.
«Creo que es un gran día para la democracia europea. Es un gran día para todos los demócratas catalanes que hemos venido a Europa justamente a buscar ese marco democrático que nos permita culminar de manera pacífica nuestro proyecto político», ha añadido, en un argumento que también ha compartido Puigdemont. No deja de ser curioso que sean precisamente ellos los que lo digan.
