Era una de las grandes incógnitas que había en las listas del PSOE para las próximas elecciones generales. Quién sería la pareja de Pedro Sánchez en la plancha por Madrid, con quién haría ticket. Ante la falta de una pareja de baile como vicepresidenta -fue Carmen Calvo en 2019 y Teresa Ribera en 2023, pero ahora Sara Aagesen no era partidaria-, el líder socialista ha elegido a Margarita Robles, para sorpresa de muchos en el partido y en el Gobierno. Muchos de sus compañeros de gabinete «no se entienden con ella» e, incluso, creen que en momentos y determinadas situaciones es «insoportable», según fuentes gubernamentales. Pese a ello y los choques en la gestión de la crisis de Ceuta, Sánchez deposita, de nuevo, su plena confianza en ella.
En la decisión hay un factor personal y también de lealtad. «Robles ha estado conmigo, a mi lado, creo recordar que desde hace ya casi más de diez años», ha señalado Sánchez a su llegada al Consejo Europeo que se celebra en Bruselas. «Le tengo en una profunda amistad porque Margarita siempre ha estado ahí en los momentos difíciles y en todos los aspectos, tanto desde el punto de vista político e institucional, como desde el punto de vista personal».
Robles fue el fichaje estrella de Sánchez para las elecciones de 2016, en las que ya le reservó el puesto de su número dos en la lista por Madrid tras convencerla para que aparcara su labor de jueza en el Tribunal Supremo. Fue portavoz del grupo parlamentario socialista cuando estaba en la oposición y fue la persona que analizó y desgranó la sentencia de la Gürtel para la cúpula socialista, en 2018, una exposición tras la que se confirmó la presentación de la moción de censura al PP. Tras la llegada a La Moncloa la nombró ministra de Defensa, siendo una de los tres supervivientes, junto a Luis Planas y Fernando Grande-Marlaska.
Con la designación de Robles como ticket electoral, Sánchez trata de establecer un canal de conexión con los votantes de centro e incluso de derecha que no se sienten identificados ni con él ni con la mayoría de los ministros de su Gobierno. Así, ejercerá contrapeso en un momento en el que el presidente ha orientado la precampaña a tratar de fagocitar el espacio a su izquierda con un discurso «podemizado», según sostienen en el sector crítico del partido.
Según la última encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), publicada este miércoles, Robles es de los miembros del Ejecutivo de coalición más conocidos por los españoles, sólo por detrás de Yolanda Díaz y del responsable de la cartera de Interior. Además, integra la terna junto a Cuerpo y Pablo Bustinduy de los que aprueban.
El presidente del Gobierno, antes de reunirse con el resto de los líderes de la UE, se ha mostrado partidario de que el PSOE concurra de manera conjunta con otras fuerzas de izquierda en el Senado, una posibilidad que está negociando directamente la secretaria de Organización socialista, Rebeca Torró, que ya ha mantenido reuniones con representantes de Frente Amplio. El plazo para poder decidir se cierre este viernes 16 de octubre.
«El PSOE no aspira solamente a ganar en el Congreso y a tener una mayoría más amplia y progresista, sino que también queremos ganar el Senado. Por tanto, todas las opciones están encima de la mesa. También, lógicamente, el concurrir conjuntamente con otras fuerzas políticas de izquieda», ha verbalizado.
Sánchez ha mostrado su apoyo a Montse Mínguez, portavoz del PSOE, después de las informaciones sobre los negocios inmobiliarios de su pareja, unos negocios que el jefe del Ejecutico ha dicho «desconocer». No ha querido responder a la pregunta de si es coherente esa situación personal con la defensa del derecho de acceso a la vivienda y la lucha contra los grandes tenedores y fondos buitres. Precisamente Mínguez fue ratificada este jueves como número uno en la lista por Lérida del PSOE al Congreso.
La polémica ha estallado después de conocerse que su pareja –Sergi Vélez Viola, un empresario ilerdense- maneja un holding con varios millones de euros en inmuebles -sus inversiones inmobiliarias suman 6,2 millones, según el último balance disponible-, una cartera de «30 pisos» en alquiler (un gran tenedor) y el hecho de que habría desahuciado a inquilinos, según adelantó Artículo 14.