«Nos encontramos con dos perfiles: delincuentes ordinarios, solitarios, oportunistas, con infraestructura cero, que acceden a la red ferroviaria en el entorno metropolitano sin apenas dificultades porque tienen las vías al alcance; y personas que se han organizado mínimamente -con varios coches, por ejemplo- para dar un golpe concreto». «Ahora mismo no nos estamos encontrando mafias, grupos criminales como tal y como indica el Código Penal, con una estructura determinada y distintos roles». Habla el intendente Joan Salamaña, subjefe de la Comisaria Superior de Seguridad Ciudadana y lo hace para radiografiar uno de los fenómenos de los últimos años, con Cataluña en el foco:el robo de cable de cobre en la red ferroviaria de Rodalies, con un importante impacto en la movilidad del cuestionado servicio, retrasos -s ya la principal causa- y afectaciones directas en los usuarios cuando se producen las sustracciones.
Por ello, los Mossos han desplegado el llamado Plan Via en colaboración con Adif, un operativo integral que busca frenar los saqueos y vigilar de forma preventiva aquellas estaciones o vías marcadas en rojo en el mapa. Desde su puesta en marcha a finales de julio se han detenido a 45 personas, dos han ingresado en prisión, se han interpuesto varias denuncias y se han dictado tres órdenes de alejamiento de la infraestructura ferroviaria. Cifras importantes si se comparan con la suma de este 2026, con 80 arrestos en total, 45 de ellos efectuados a raíz del Plan Via y dentro de los últimos tres meses. Un dato importante, según reconoce el intendente Salamaña tras explicar que la primera fase pasa por poner el foco en los delincuentes la mayoría con antecedentes. «Incluso hemos arrestado a una persona que tenía una orden de alejamiento de las vías y se la saltó».
Un reciente intento de saqueo en Roda de Berà (Tarragona) sirve de ejemplo para entender el fenómeno y la respuesta policial que está provocando: después de los últimos robos de registrados, los Mossos habían establecido varios puntos de vigilancia en lugares clave de la infraestructura. De madrugada, los agentes detectaron dos vehículos que se dirigían hacia una zona cercana a las vías del tren en Roda de Berà, detuvieron a sus integrantes y decomisaron material compatible con esta actividad delictiva. Más tarde, un tercer vehículo que se acercaba a la zona vigilada intentó huir al detectar a los Mossos, aunque los agentes lo interceptaron y arrestaron a los dos ocupantes del coche con material de características similares. Entre ambos había relación, por lo que existió una preparación previa para el saqueo.
Otra de las constantes son los robos exprés y las detenciones in fraganti. Hace menos de un mes, agentes de paisano arrestaron a dos hombres, uno de 17 años, por robar 134 kilos de cable de cobre en las inmediaciones de la nueva estación de la Sagrera de Barcelona e intentar venderlo en una chatarrería cercana por 1.246 euros. El menor tenía pendiente una orden de búsqueda y detención por un robo con fuerza. Y es que aquí se entrecruza el problema el de la multirreincidencia, ya que en muchos de los casos los arrestados son ladrones que hacen de delinquir su modo de vida.
Sin embargo y pese a esta ofensiva, las cifras evidencian que el robo de cable de cobre se ha disparado e instalado en los últimos años en la red ferroviaria catalana, ya de por sí castigada por los múltiples problemas que sufre. Tras registrarse 37 incidencias por hurtos en 2019, 35 en 2020, 30 en 2021 y 34 en 2022, el número de denuncias por robo de cable de cobre comenzó a dispararse llegando a un máximo de 184 en 2025. Entre enero y agosto de este año, Adif presentó 229 denuncias por sustracciones frente al techo de 2025. Y el mayor número de incidentes corresponde a robos en Cataluña (el 37,8%) si se analizan los datos por comunidades, según las últimas cifras del gestor ferroviario disponibles hasta julio. Aquí, los motivos son varios: la densidad de la red catalana, la circunstancia de que haya obras en muchos puntos o el efecto de la multirreincidencia, además de causas globales como el precio del material o la facilidad de venta.
Por su parte y según los últimos registros de la policía catalana, en julio se denunciaron 39 hechos (15 con afectación directa en la red), 54 en agosto (26 en la red), 67 en septiembre (22) y 47 en octubre (12).
En el plano legal, se trabaja para endurecer las penas cuando la sustracción de elementos de la infraestructura ferroviaria atente contra la circulación o el servicio, una propuesta de Transportes que la Generalitat apoya.
Por su parte, desde Adif destacan el refuerzo en la prevención y la «estrecha» colaboración los Mossos y el resto de cuerpos para poner freno al aumento de los saqueos.
Respecto a los puntos sensibles, se han identificado varios en zonas como la estación de Francia de la capital catalana, estaciones que actúan como nudos de comunicación o las líneas con grandes obras como la R3, que va desde Barcelona a Vic con especial atención al tramo metropolitano entre Montcada y Parets. «Si en punto determinado han robado cinco veces, también hay que valorar poner cámaras o vallas», explica el intendente como ejemplo de solución.
El tercer gran reto es poner el foco en los sitios donde se vende el cobre, «el punto final de la cadena, la compraventa». «Mientras siga habiendo facilidad para vender el material, continuarán las sustracciones», zanjan dentro del cuerpo policial catalán. En este sentido, los Mossos han realizado hasta 61 inspecciones en tres meses, han interpuesto 25 denuncias por distintos motivos y en tres de los casos se ha intervenido material.
Por su lado, sindicatos como SAP-Fepol piden «más recursos», poner el foco en este último aspecto y que no todo el peso recaiga en las patrullas.
